La autora inventa un personaje ficticio para meter en su piel la espantosa odisea que vivió durante un viaje a la antigua Yugoslavia, justo después de finalizar la guerra en dicho país.
Los horrores de la guerra y los testimonios de los protagonistas impactaron profundamente a la autora, quien nunca anteriormente se había planteado lo que significaba un acto político de tan grandes dimensiones como lo es una guerra.
El descubrimiento de la Fe católica a lo largo de este espinoso camino, es una constante entre las líneas de esta tremenda novela.
Nuevamente, este trabajo literario se caracteriza por una pluma rápida, ágil y despierta, que no permite al lector abandonar la lectura hasta el final.
Fue enormemente elogiada por los medios de comunicación, y se reeditó varias veces.